Sentados en el frío de una decisión
iluminados por el sol débil
de una primavera absurda
que no ha parido ni una flor…
Nos escondemos bajo el cemento
donde los amigos ya no nos juzguen
donde tu dueña ya no me odie
donde no nos alcance el mar
testigo fiel del primer beso
que no vea ahogarse su ilusión…
Hablando con las manos
guardando
las promesas
devolviendo el compromiso…
El alma llora,
los ojos sufren
ya no mentimos…
ya no existimos…
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